A New Way of Experiencing American Sign Language and English
                ASL Tales
 Rapunzel 1 Érase una vez en una tierra lejana, un joven y su esposa vivían a un lado de un enorme y largo muro de piedras. Al otro lado de este muro vivía una Bruja, una Bruja con un hermoso jardín de verduras. 2 Todos los días la esposa se asomaba al jardín de verduras de la Bruja y también a las verduras gigantes que crecían ahí. "Tengo que comerme unas," dijo ella, "o si no, ¡¿que será de mi?!" 3 "Probaré mi suerte y me arriesgaré con la Bruja," pensó el esposo. Esa noche el trepó el muro hacia el otro lado y trajo de regreso una canasta de verduras. La esposa tomó las verduras y muy contenta hizo una ensalada y se la comió con gusto. El siguiente día ella exigía más y más, y al siguiente ¡aún más! 4 En una noche oscura mientras el esposo juntaba sus verduras que se robaba, la Bruja dio un salto, saliendo desde atrás de un árbol. "¡Tú!" "¿Tú te has atrevido a robarme a mí?" Ella se sonrió con esa sonrisa malvada de Bruja: "Si tú me das tu primer hijo al nacer, te dejaré ir libre." El esposo no tuvo opción. ¿Qué otra cosa más podría haber hecho? 5 El día llegó cuando Diosito bendijo a la pareja con una bebita. En cuanto la bebé llegó al mundo, inmediatamente se apareció la Bruja. La malvada Bruja arrebató a la bebé y se fue con apuro. La llamó Rapunzel. 6 ¡Ay como la Bruja adoraba a Rapunzel! La llenaba con muchos regalos: gatitos y muñecas y chocolates. 7 Todo parecía estar bien hasta que llegó el día en que Rapunzel cumplió doce años. Ese día la Bruja se llevó a Rapunzel a una torre y la encerró adentro. 8 Rapunzel estaba confundida Estaba asustada Estaba mortificada Rapunzel gritaba brincoteaba, pataleaba haciendo su berrinche. Le gritaba cosas feas a la Bruja pero nada ayudaba. Rapunzel todavía estaba encerrada en la torre. 9 Y créanme, Rapunzel buscó una salida por todos lados. Buscó detrás del librero. No había nada allí; sólo una pared sólida. Buscó debajo de la cama. No había nada allí; sólo bolitas de pelusas polvorientas. Alzó todos los tapetes y todos los meubles buscando una salida. Pero no había ninguna. ? 10 Todas las mañanas esa voz llamaba, "Rapunzel, Rapunzel, deja caer tu cabello." Rapunzel rezongaba pero de todos modos se acercaba al balcón y aventaba su larga trenza rubia hacia abajo, abajo y más abajo hasta donde estaba la bruja. La Bruja agarraba la trenza muy fuerte y subía, subía, subía, hacia arriba, arriba, arriba hasta que llegaba al balcón. 11 "Te traje comida," decía la Bruja. A veces hasta le traía un libro preferido o un dulce favorito. Era todo como antes cuando reían juntas tomando el té con galletas que Rapunzel había horneado. Pero la Bruja siempre se iba y la pobre Rapunzel se quedaba atrás encerrada en esa torre desolada. 12 Rapunzel pasaba sus días horneando o leyendo. Ella aprendió a hornear cienes de galletas de todo tipo. Cada vez que horneaba unas, eran aún más deliciosas que las anteriores. 13 Una mañana un príncipe que andaba en busca de una princesa iba pasando cerca de la torre de Rapunzel. Su panza empezó a gruñir. Su nariz empezó a olfatear. Se le hizo agua la boca. ¿Era ese delicioso olor el olor de galletas? ¿Galletas en esa extraña torre tan alta? ? 14 El príncipe se bajó de su gran caballo negro y caminó alrededor de toda la torre. No había ninguna puerta, ni tan siquiera una ventana. Entonces regresó a su caballo, se montó y se fue. Pero el príncipe seguía regresando. Él estaba hipnotizado por el olor de esas galletas. 15 Y pasó que un día cuando él llegó a la torre olfateando con su pontiaguda nariz y haciéndosele agua la boca, él escuchó: "Rapunzel, Rapunzel, deja caer tu cabello." Y para su sorpresa, una larga y rubia trenza salió volando hacia abajo. Los ojos del príncipe casi se le salieron de la cabeza del gran asombro cuando vio una Bruja que agarró esa trenza y empezó a subir hasta lo alto de la torre. 16 Esa misma noche, él regresó y decidió probar su suerte. "Rapunzel, Rapunzel, deja caer tu cabello." Y la trenza salió volando hacia abajo. El príncipe a miles luchas pujando y quejándose pudo subir la trenza. Él no estaba de todo en forma como la Bruja pero finalmente logró llegar hasta arriba. 17 Rapunzel lo invitó adentro para un té y galletas. El príncipe entró emocionado. ¡Galletas! Y cada vez regresaba para visitarla. Él llegó a gustar de Rapunzel, hasta la quería un poco. Ella no era una princesa pero horneaba deliciosas galletas. Además, era inteligente y lo hacía reír. ? 18 Un día de mal agüero, la Bruja espió al príncipe cuando se estaba yendo. Esperó hasta que él se montara y se fuera galopando en su caballo. Entonces la Bruja empezó a llamarla con una voz muy dulce, "Rapunzel, Rapunzel, deja caer tu cabello." Luego que agarró la trenza, se lanzó con mucho apuro trepando hacia arriba. 19 "¡Tú escuincla mala, mala!" regañó la Bruja. Sus dientes rechinaban del enojo, click, clack. De su bolso agarró un par de tijeras filosas que usaba para su jardín y le cortó el cabello a Rapunzel. ¡Rapunzel flotó derecho al techo! Pero finalmente....Rapunzel volvió a bajar. Ella le dijo a la Bruja, "Bueno y ahora, ¡mira lo que hiciste!¿Cómo es que saldremos de aquí?" 20 Entonces la muy lista de Rapunzel dijo: "Tú tambien tienes un cabello muy largo. Hay que trenzarlo y yo bajaré. Luego iré a traer una escalera grande y regresaré por ti." La Bruja no veía otra salida. Rapunzel trenzó el largo cabello negro de la Bruja. Y después lo agarró para bajar la torre hasta llegar al suelo. 21 Rapunzel enpezó a aplaudir. "¡Estoy libre!" dijo ella. "¡Libre!" Le sacó la lengua a la Bruja que estaba mirando desde el balcón. "A ver como te gusta a ti estar encerrada allí!" Entonces empezó a correr lo más rápido que sus pies le permitían; lejos, lejos de aquella terrible torre. ? 22 Pero Rapunzel no era el tipo de persona que pudiera dejar a la Bruja encerrada allí sin comida. Ella pensaba y pensaba. ¿Cómo podría sacar a la Bruja sin volver a entrar a la torre? "¡El Leñador!" dijo dando un brinco. "Él podrá subir hasta arriba y sacarla." 23 Pero cuando el leñador llegó a la torre, todo lo que encontró fue una larga y rubia trenza colgando desde el balcón. No Bruja aquí. 24 El príncipe escuchó rumores de que Rapunzel había escapado de la torre. Él buscó, y buscó a Rapunzel por todos lados. Y cuando la encontró, le suplicó por su mano en matrimonio. Rapunzel dijo, "No gracias. Yo voy a empezar una fábrica de galletas." 25 ¡Y lo hizo! Sus galletas se venden en todo el mundo entero. Tal vez hasta tú también te has comido alguna por ahí. 26 El príncipe encontró a su princesa y está felizmente casado con nueve hijos. 27 Y nunca se volvió a saber nada más de la Bruja.
© ASL Tales:2015
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